Desde antes de convertirnos en un cuerpo palpable a través de nuestro nacimiento, las imágenes ya advierten de nuestra existencia. Imágenes de nuestra vida que se van atesorando dentro del círculo familiar, construyendo el relato familiar a partir de pequeños momentos congelados.

Este relato ha tenido como soporte el álbum familiar, un objeto material ya casi     anacrónico que con sus fotografías impresas ha sido el archivo visual de la familia por excelencia. En él se muestran las diferentes etapas de nuestra vida, las celebraciones, los viajes o los momentos especiales, convirtiéndose estos temas en puntos en común dentro de la construcción conceptual del álbum fotográfico familiar. Incluso se pueden identificar estos ejes transversales como macronarrativas dentro de la construcción del álbum familiar a partir del uso masivo de la fotografía por la sociedad.

Inmaculada Salinas plantea en Microrrelatos en rojo (2012) cambiar el foco de atención hacia las micronarrativas, centrándose éstas en la figura de la mujer y convirtiéndose así en el centro de los microrrelatos a través de la imagen y del texto. Para ello la artista se apropia de la estructura de tres fotografías utilizada por Armando Silva para estudiar la construcción de los álbumes de familia y la readapta a un nuevo escenario, ampliando su poder narrativo con el acompañamiento del texto.

Así pues, nos encontramos ante pequeños relatos formados por tres imágenes que han sido construidos a partir de la selección, agrupamiento y clasificación de cientos de imágenes aplicando un criterio visual, las cuales van acompañadas por un fragmento de texto extraído de libros de diferentes autores como Elena Asins, Simone de Beauvior, Franz Kafka, Marguerite Duras o Philip Roth entre otros muchos.

Al observar cada uno de los microrrelatos el espectador siente atracción ante la escena que se presenta, especialmente debido al alto poder narrativo de la composición. Pero sobre todo, la pulsión vouyerística se despierta a causa de la multitud de elementos velados que hay que descifrar, como las relaciones entre las imágenes y el texto, entre los diferentes personajes que aparecen, o sobre la identidad del narrador del texto. Hay que tener en cuenta el reconocimiento de sí mismo que se produce en el espectador cuando se sitúa ante estas imágenes y situaciones propias de los ejes macronarrativos del álbum familiar como género, acción que alude a Lacan y su estadio del espejo, permitiendo que se produzca no sólo una captación del espectador, sino también un cuestionamiento más profundo de éste y de la familia como institución.

Inmaculada Salinas quiere centrarse en lo no visible de una manera nítida en los álbumes familiares, quiere mostrar esas pequeñas historias familiares que no suelen ser las protagonistas pero que dicen mucho más de las vidas reales de cada miembro de una familia. La artista quiere bucear en esas microhistorias que van construyendo las diferentes subjetividades de cada individuo que aparece en sus pequeños relatos y que pertenece a un colectivo familiar. Inevitablemente este planteamiento sobre el espacio familiar, sobre sus misterios y realidades ocultas, recuerda a la película danesa Festen (Celebración, 1998) de Thomas Vinterberg, en la cual la familia es destruida cuando son desvelados los secretos.

F-030

F-056 F-059 F-066 F-126 F-200 F-216 F-295

Microrrelatos en rojo, 2012
309 cartulinas sin enmarcar de 29,7 x 42 cm c/u.

Imágenes cortesía de la artista
Photo: Hasselblad Center, GIBCA by Hendrik Zeitler

Inmaculada Salinas
Sevilla (Spain), 1967
Lives and works in Sevilla (Spain)