Qué se puede es un propuesta, que aúna diferentes intereses. Por un lado, el poder trabajar en colectivo, rompiendo las estructuras propias de la autoría, de la creación en solitario e individual en el propio beneficio. Nos atañe también desdibujar los límites entre los personajes que configuran las escena artística, cambiando los roles, y construir nuevos modelos de trabajo que rompan las estructuras jerárquicas y de poder, ya no solo establecidas, sino que nosotros mismos perpetuamos.

El proyecto tiene tres líneas destacadas de intención. Por un lado, acercar las estrategias  y metodologías del arte a personas sin conocimientos artísticos, por otro, usar la sala expositiva como un espacio confortable de debate y reflexión, y por último trabajar de manera proactiva  en conjunto desdibujando los roles preestablecidos y las jerarquías que enmarcan el sistema artístico. Nos parecía una necesidad personal, poder compartir el proceso artístico con personas procedentes de otros campos, sin ninguna relación con el arte. Generando así, nuevos públicos, y poniendo en crisis nuestra propia manera de relacionarnos con el receptor para el que se supone que trabajamos.

Muestra de trabajos resultantes del primer bloque Qué se puede, construir. Realizado por Elena Lavellés y Esteban Csik

Muestra de trabajos resultantes del primer bloque Qué se puede, construir. Realizado por Elena Lavellés y Esteban Csik

Generamos tres equipos de trabajo, formados por un artista emergente local y un joven con el mismo nivel de estudios que el artista, procedentes de diferentes  campos precarizados, así como la construcción, la sanidad y la educación, en situación de desempleo. Los artistas fueron seleccionados por SomosNosotros, por afinidad con los procesos de trabajo que planteamos, mientras que los jóvenes fueron encontrados mediante varios  anuncios que colgamos en distintos portales de búsqueda de empleo. La tarea de selección y entrevistas, no fue sencilla, pues el proyecto generaba desconfianza, y  la mayoría no acababan de entender que se esperaba de ellos en un proyecto artístico.

Los equipos de trabajo no se conocían, lo hicieron el primer día de trabajo en la Sala Amadís. Se les encargó encontrar soluciones, aunque fueran ficticias al estado de precariedad en el que se encontraban. Con el fin de que el trabajo fuera coherente con nuestros principios como productores culturales,  todas las personas que formaron parte del proyecto fueron remuneradas. Cada equipo  disponía de 5 días y 30 horas semanales para trabajar en la sala, y durante dos sesiones semanales  de puertas abiertas al público, se podía visionar, dialogar, accionar, reflexionar, construir, curar y/o enseñar todo lo que había sucedido en la sala, junto a  invitados especializados.

La sala estaba   abierta al público durante todo el proceso de trabajo, pero al estar situada en el sótano de un edificio institucional, donde hay que identificarse para poder entrar en el edificio, además  de  los horarios establecidos por la institución,  hicieron muy complejo poder llevar a cabo este proceso de abertura. Está claro, que el formato que proponíamos no era cómodo para la Institución, ni nunca lo consideraron una exposición que se iba generando a tiempo real, pero aún así, el trabajo de mediación con el área de iniciativas fue excepcional e intentaron llevar a cabo la propuesta con sus mejores intenciones.

Como habíamos alterado la lógica de la exposición, celebramos una clausura para presentar el proyecto, así que les pedimos a los equipos que formalizarán el proceso vivido, que de alguna manera era también un ejercicio formal al que nos parecía muy interesante enfrentar a los jóvenes no artistas.

Todo lo acontecido está recogido en una publicación, que se puede adquirir de manera gratuita en Injuve.

Link de la publicación

Propuesta 3, opening Qué se puede enseñar. Junto con Alexander Rios y Maria Maril

Propuesta 3, opening Qué se puede enseñar. Junto con Alexander Rios y Maria Maril

SomosNosotros son Begonya Garcia (Barcelona) y Alfonso Fernández (Sevilla).
Les gusta pensar que son artistas visuales. Lo piensan mientras trabajan en empleos que poco tienen que ver con su nivel de estudios o su formación. Debido a un punto de inflexión donde les es imposible mediar entre su práctica artística y la condición de trabajadores flexibles que han adaptado, deciden centrar la línea de investigación de su práctica artística en las condiciones laborales de los agentes artísticos, las paradojas, contradicciones e incertidumbres que se generan ante un sistema que,  aun siendo conscientes de su perversidad, todos quieren pertenecer tenazmente.