La traducción de una idea, de un concepto, en una forma escrita o visual es un fenómeno que ha ido acompañando en todo momento la comunicación humana. De hecho, consideramos la historia de la literatura y de las artes como una historia de estas traducciones, las cuales han permitido a los seres humanos expresar y transmitir creencias, ideas y valores.

exultet

Durante la Alta Edad Media el proceso de traducción se convirtió en un acto ritual y performativo gracias al fenómeno religioso de la lectura de Exultet, pergaminos miniados que contienen los cantos litúrgicos relacionados con el Sábado Santo y que preparan el anuncio del misterio de la redención. Eran unas manufacturas que podríamos definir como multimedia, ya que el contenido religioso que comunicaba el oficiante a los fieles se hacía mediante la lectura del texto junto con música y canciones específicas. Y es que para ayudar a la comprensión de la palabra se representaba en imágenes algunos de los pasajes bíblicos fundamentales. Dicho pergamino o rollo se desplegaba desde el ambón, dejando a la vista de los feligreses las miniaturas invertidas respecto al texto. Todas ellas eran escenas de figuras religiosas o momentos cruciales de la celebración litúrgica que estaba teniendo lugar en ese momento, pues estas imágenes fueron concebidas para acompañar a los fieles mientras escuchaban la ceremonia facilitando, a través de la traducción visual del contenido religioso tratado, la participación y la comprensión.

Los Exultet se usaron sobre todo en el sur de Italia y su producción se concentró en la cultura lombarda, Benevento y Montecassino, entre los siglos X y XIV. Si bien la costumbre de acompañar la liturgia con un texto escrito había llegado a Italia desde el este, del culto griego, se cree que la tendencia de dedicar más espacio e importancia a las ilustraciones, teniendo también como objetivo  convertirlos en ejemplares significativos desde el punto de vista artístico, surgió en el siglo X durante el arzobispado de Landulfo I de Benevento. Fue él quien habría visto el poder comunicativo que podría tener un objeto de estas características y el poder sugestivo que podría ejercer sobre los fieles. Los ejemplares que encargó hacer, que desgraciadamente no han llegado a nuestras manos, fueron sin duda un modelo iconográfico que inspiró a otros a su vez y que ayudaron a consolidar y a difundir la autoridad política de la dinastía capuana a la perteneció Landulfo.

Afortunadamente, en Italia todavía se conservan una veintena de Exultet, de los cuales el más conocido de ellos sea probablemente el de Bari, Archivo del Capitolo, del siglo XI. Fue diseñado con márgenes más amplios respecto a los modelos de Benevento, dando cabida a escenas iluminadas más grandes y más comprensibles para los fieles. La creciente importancia política e ideológica que estos objetos tomaron con transcurso del tiempo, de los siglos, explica también su evolución gráfica, ya que debían adaptarse a la necesidad de comunicar con un público más amplio y de una manera más eficaz, ofreciendo en todo momento un repertorio visual con un extraordinario poder de persuasión.