Según Manuel Castells, vivimos en una era informacional en la que ostenta el poder aquél que domina la información, cuyo flujo, intercambio y procesamiento se convierten en las herramientas de productividad. La nuestra es la sociedad del Big Data, en la que continuamente volcamos en la Red información sobre nosotros mismos y sobre otros, generando a su vez nuevos flujos de datos: Internet es hoy un colonizado más por el capitalismo y sus monopolios, hoy informacionales.

Ante esto, se pregunta Hal Foster en El retorno de lo real¹ si vivimos en un sistema de disciplina invasiva y de administración cotidiana en el que los cuerpos son inmateriales y están perfectamente demarcados a la vez en el ciberespacio. Para ejercer ese control, el poder se sirve de lo que algunos han llamado infoxicación y otros simulacros: la confusión, la normatividad, la sobreproducción de doxa y la virtualidad de esta nueva realidad precisan, en efecto, matizaciones y críticas; si bien su potencialidad es liberadora.

¿Cómo enfrentarse entonces a esta ingente cantidad de datos? Se hace precisa su gestión, a pesar de su carácter de inconmensurabilidad, determinada por su infinitud y constante producción.

Algunos artistas han buscado respuestas y se enfrentan a esta nueva realidad tratando de clasificarla. Son diversos los casos en los que el artista se deja sorprender por los datos –eminentemente visuales- que posteriormente selecciona, mide y nombra, buscando así definir un cierto comportamiento, falla social o una cierta tendencia.

Artistas como Mario Santamaría o Edurne Herrán, han navegado por la Red en búsquedas inciertas, encontrando rarezas como novias decapitadas o el reflejo del propio ojo de Google en espejos. Estos encuentros fortuitos se han convertido en investigaciones certeras y en clasificaciones que adoptan la estética de la búsqueda en las piezas de Modern Marie Antoniettes (2014) y The Camera in the mirror. Trolling Google Art Project (2014) respectivamente.

En los casos mencionados el azar interviene en el encuentro y la búsqueda es intencionada. Sin embargo hay otros en los que si bien hay intencionalidad, el proceso de recopilación es aleatorio. Éstos conforman una forma específica de net.art según Juan Martín Prada2, en el que la aleatoriedad de la deriva y la serendipia son claves. Es el caso de los famosos Googlegramas de Joan Fontcuberta, imágenes-mosaico en las que la selección de imágenes es automatizada en virtud del buscador de Google.

Más allá de esa estética de la búsqueda, hay piezas que sólo se activan con la llegada de lo inesperado. La interacción con los otros, la intersubjetividad, es uno de los campos de batalla de las teorías del conocimiento; y en Internet adquiere nuevos formatos y escenarios. Surgen así piezas como Sistema Carnival. Rachael Runner / Modulo Twitter (2014) del colectivo Intact Project. “Rachael” es un sistema de telepresencia distribuida, basado en dispositivos electrónicos que habilitan el flujo de datos desde distintos puntos y permiten la interacción, en este caso con los usuarios de twitter gracias al hashtag #telepresence. Intact es sorprendido con la interacción por parte de los usuarios de la Red del mismo modo que los usuarios mismos se sorprenden con los lemas e imágenes que el sistema comparte de manera automatizada generando una ilusión de sujeto inexistente.

El encuentro fortuito en el océano del Big Data inspira al artista que se topa, también en el mundo virtual, con realidades inesperadas que busca comprender y dominar.

  • Edurne Herrán, Serie Modern Marie Antoinettes
  • Mario Santamaría, The Camera in the mirror. Serie Trolling Google Art Project, 2013-2015.
  • Perfil Twitter de Rachael Runner, by INTACT Project

1 Ver Foster, Hal, El retorno de lo real. La vanguardia a finales de siglo, Akal, Madrid, 2001
2 Ver Martín Prada, Juan, Prácticas artísticas e internet en la época de las redes sociales, Akal, Madrid, 2012

Marta Alvarez is a cultural critic and mediator. Graduated in Philosophy and a Masters Degree in Art History, she is interested in French Theory and the third wave feminism, institutional critique, free culture and the local production from the periphery. She has worked for La Gran for two years, developing curatorial works and designing cultural projects such as mujer.NODO.